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El poder de una mirada joven y bonita: blefaroplastia


Es un hecho: vivimos en la sociedad del estrés. Por eso no es casual que proliferen cada vez más los estilos de vida que claman por la relajación, la calma y la vuelta a lo básico. La comida que huye de precocinados y vuelve a la dieta Mediterránea, la meditación, el yoga, la vida tranquila… Las metas a alcanzar están claras, pero, a veces, se antojan muy lejanas. La realidad suele ser otra bien diferente: cada vez estamos más cansados y nos invade la sensación de que somos incapaces de llegar a todo lo que queremos hacer. Y eso pasa factura a nuestro cuerpo, interna y externamente.

Las horas de sueño insuficientes, las prisas, una alimentación no tan saludable como debería ser y la dificultad para poner la mente en blanco de vez en cuando se reflejan en nuestra piel en forma de arrugas y manchas (o, lo que es lo mismo, en forma de vejez prematura). Y esa incidencia se acentúa especialmente en la piel del contorno de ojos, la más fina y delicada de todo el cuerpo. Pasa el tiempo y los músculos se debilitan, los párpados se caen y las bolsas crecen bajo los ojos. Y esto sin mencionar las temidas ojeras.

Una mirada cansada es el primer síntoma del paso del tiempo, del envejecimiento cutáneo. Puede que no estés tan cansada como aparentas, pero tus ojos no mienten: necesitas apretar el botón de ‘pausa’ y replantearte algo. Si te miras en el espejo y tu vista se va directa a la zona de los ojos porque no te gusta lo que ves, quizá sea el momento de plantearse una blefaroplastia.

Esta operación estética, de complicado nombre, se realiza con anestesia local y consiste en retirar la piel sobrante y la grasa que haya podido acumularse en el párpado superior y/o el inferior (las conocidas ‘bolsas’). Su fama no para de crecer y es la operación facial que más ha aumentado en demanda y en búsqueda de información en los últimos años. La técnica se ha perfeccionado hasta el punto de apenas conllevar riesgos ni tener efectos secundarios postoperatorios más allá de la lógica inflamación y unos hematomas los primeros días.

Se trata de una intervención sencilla, con una duración que oscila entre 45 y 90 minutos en función de si se tratan únicamente los párpados móviles o si se intervienen también los inferiores. No todas las personas que recurren a la blefaroplastia lo hacen por estética. O, al menos, no sólo por ello. También hay quien opta por esta operación para ampliar su campo visual, ya que tener los párpados superiores hinchados y caídos puede conllevar una disminución de la visión, y para mejorar la protección de los globos oculares, mediante el fortalecimiento de los músculos del párpado.

Podemos afirmar que la blefaroplastia aporta beneficios tanto en la mejora de la calidad de vida como a nivel de belleza, porque las incisiones realizadas siempre son finas, como también lo son las suturas posteriores, prácticamente invisibles una vez pasado el periodo postoperatorio. Pero el resultado sí que es visible, además de estético y permanente.

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