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Un lobo con piel de cordero: la gingivitis

Un lobo con piel de cordero: la gingivitis


22 octubre, 2018

Un lobo con piel de cordero: la gingivitis

La enfermedad de las encías o enfermedad periodontal engloba 2 entidades: La gingivitis y la periodontitis.

La gingivitis se caracteriza por una inflamación localizada en la encía, sin afectar al soporte del diente (hueso y ligamento periodontal) y ocasionada en gran medida por el acumulo de placa bacteriana alrededor de los dientes, con una relación directa entre la cantidad de placa y el grado de inflamación.

Existen más de 400 especies bacterianas cultivables en boca y otras muchas que aún no somos capaces de identificar. Estos microorganismos son capaces de adherirse a la superficie del diente y a partir de ahí, proliferar y multiplicarse formando el biofilm bacteriano, mucho más resistente frente a mecanismos defensivos del organismo y con mayor capacidad lesiva hacia el tejido gingival.

Afortunadamente, la gingivitis es un proceso reversible, que tratado adecuadamente mediante técnicas de higiene profesional, eliminando el acumulo bacteriano de la superficie de los dientes, evitamos que la enfermedad progrese hacia formas más avanzadas.

¿Cómo sé si tengo gingivitis?

La gingivitis presenta unos signos característicos como enrojecimiento, inflamación y sangrado gingival al cepillado, y a veces, de manera espontánea. Aunque en ocasiones, al no ser un proceso doloroso, puede pasar desapercibido para el paciente, por ello, es muy importante un correcto diagnóstico por un profesional dental cualificado que evalúe el estado de sus encías y determine la presencia de gingivitis.

La progresión hacia periodontitis

Se trata de una etapa más avanzada de la enfermedad que se caracteriza por la destrucción progresiva de los tejidos de soporte del diente: el hueso y el ligamento periodontal. Aunque la causa principal siguen siendo las bacterias, la evolución de la periodontitis no va a ser igual para todos los pacientes ya que la enfermedad se va a ver modificada por factores de riesgo tales como el tabaco, estrés, alteraciones sistémicas (diabetes) o predisposición genética.

A medida que avanza la enfermedad, nos encontramos con signos y síntomas característicos como formación de bolsas periodontales (la encía se desinserta del diente y las bacterias profundizan a lo largo de la raíz), aumento de espacios entre los dientes, recesión de encías, mal aliento y en etapas más avanzadas, movilidad dentaria proporcional a la pérdida de soporte.

¿Se pueden prevenir las enfermedades gingivales?

Sin duda. La clave siempre es un correcto diagnóstico. La eliminación de placa por parte de un profesional cualificado y la instauración de un serie de medidas higiénicas individualizadas para cada paciente, que debe poner en práctica a diario con el objetivo de mantener un nivel de placa mínimo alrededor de los dientes y acudiendo con regularidad a las revisiones marcadas por su odontólogo.

Puede ayudar a controlar la gingivitis:

• Adquiriendo un correcto hábito higiénico bucal.
• Cepillándose 3 veces al día y utilizando hilo dental para llegar a higienizar zonas interdentarias.
• Evitando en la medida de lo posible factores de riesgo como el tabaco y el estrés.
• Programando revisiones periódicas con un profesional dental cualificado.


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